Pensemos cómo impactan las reglas del pasado sobre la forma de jugar en el presente. Los sistemas de creencias directivas cambian incrementalmente como resultado de la sucesión de éxitos y fracasos experimentados por las organizaciones. Específicamente, la ideología emprendedora no es un cuerpo estático de creencias inmutables. Se va modificando en la medida que experimentamos emociones y aprendemos valores y creencias que nos ayudan a equilibrar las tensiones en las que vivimos sometidos. La historia que vivimos, que está impregnada en los contextos organizacionales donde nos desenvolvemos, se expresa en creencias que componen nuestra ideología. En estos términos, también podemos comprender que existe una “ideología emprendedora” que juega un papel significante en los procesos de creación, gestión y renovación de cada emprendimiento que forjamos y en cada organización que creamos. La potencia (fuerza e intensidad) de la ideología emprendedora, asociada al ambiente cultural donde nos desenvolvemos, es lo que modela tanto a nuestra propia actuación, como al perfil de lo que emprendemos. En términos generales, la ideología describe el juego de valores y actitudes de un individuo o de un sistema filosófico más amplio que tu mismo

LA SED DE TRIUNFO

¡Todos lo anhelamos! Y ¿Por qué no lo logramos? Sencillamente, porque no estamos preparados mentalmente no conocemos los secretos para triunfar.

Muchas personas consideran que merecen una mejor vida, pero el hecho de que no la tengan en este momento, indica claramente que algo les ha faltado.

De alguna u otra manera, si ellos lograran realizar ciertos cambios en su vida, en el corto o mediano plazo su éxito estaría empezando a salir a flote.